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LAS OPERACIONES TRANSPORTE DE MANDERA EN EL MEDIO NATURAL


 http://www.fao.org/docrep/v6530s/v6530s08.htm

Definición
Orientaciones generales
Objetivos
Consecuencias que pueden acarrear las operaciones de saca inadecuadas
Prácticas recomendadas para la saca de madera por el sistema de arrastre
Prácticas recomendadas para la saca con vehículos que transportan la carga levantada del suelo
Sistemas de saca con cable
Prácticas recomendadas para los sistemas de saca con cable
Sistemas de saca aérea
Prácticas recomendadas para la saca con helicóptero
Prácticas recomendadas para la saca con animales de tiro
Otros sistemas de saca


 

La saca es el proceso de transporte de los árboles o rollizos desde la zona de corta hasta un cargadero o un apartadero en la carretera, donde serán convertidos en trozas o apilados junto a otros árboles para su transporte a la fábrica de elaboración o hacia otro destino final. Existen varios sistemas de saca reconocidos: saca por arrastre, saca con vehículos que transportan la carga levantada del suelo, saca con cable, saca aérea, saca con animales de tiro, entre otros.

En este código modelo de prácticas de aprovechamiento forestal se analiza en primer lugar el sistema de arrastre porque es el más común y el que causa mayores problemas ambientales. En cuanto a los restantes sistemas, se presta particular atención a las prácticas recomendadas que difieren de las que se recomiendan para el desembosque por arrastre.

 

Con independencia del sistema de explotación maderera que se emplee, la saca es una operación difícil y arriesgada que puede causar graves daños a los ecosistemas forestales. Para realizar las operaciones de extracción de forma eficaz, segura y respetuosa del medio ambiente es importante que los supervisores y los trabajadores posean una buena preparación.

Los daños que sufren los ecosistemas forestales durante el proceso de extracción son, generalmente, de tres tipos:

· alteración y compactación del suelo que, si alcanzan un nivel excesivo, pueden aumentar el potencial de erosión, retrasar el crecimiento de los árboles que se conservan y dificultar el establecimiento o la regeneración de la masa arbórea.

· daños a los arroyos, ya sea por vía directa cuando las máquinas de arrastre cruzan los cursos de agua que no han sido protegidos o arrastran los troncos por ellos, o por vía indirecta al introducir sedimentos o combustible y lubricantes en los arroyos desde las pistas de arrastre y otras zonas de suelos alterados;

· daños a los árboles remanentes y a otra vegetación, que pueden entorpecer la recuperación del bosque y reducir el volumen y el valor de la madera disponible para el aprovechamiento sucesivo. Todos estos problemas pueden reducirse notablemente con una planificación global del aprovechamiento, unida a un sistema de control operativo que garantice la aplicación del plan y su adaptación si así lo requieren las nuevas condiciones.

 

Una operación de saca bien organizada y adecuadamente supervisada debe alcanzar los siguientes objetivos:

· conseguir la mayor productividad posible en el proceso de extracción;

· garantizar la seguridad de los equipos de desembosque y del personal que trabaja en las zonas contiguas;

· reducir al mínimo la compactación y alteración del suelo ocasionadas por las operaciones de saca;

· causar el menor daño posible a los cursos de agua existentes dentro de la unidad de corta o en sus proximidades, particularmente los que fluyen durante todo el año o abastecen de agua a la comunidad;

· reducir los daños a los árboles que quedan en pie y a los brinzales, especialmente los que se considera que habrán de ser aprovechados en el futuro;

· conducir al cargadero todas las trozas que ha preparado para la saca el equipo de corta sin merma importante de volumen ni deterioro notable de la calidad.

Tractor de desembosque con ruedas reuniendo una carga de trozas para el desembosque en una plantación forestal tropical. El arco integral permite levantar del suelo el extremo frontal de la carga durante el arrastre.

Fotografía de Torsten Frisk

Tractor de orugas sin arco, preparado para arrastrar una troza de gran tamaño en un bosque natural de los trópicos. Para esta tarea, los operarios deben llevar cascos y equipo de seguridad.

Fotografía de Kan Leppänen

 

Las siguientes son algunas de las consecuencias que pueden acarrear las operaciones de saca inadecuadas:

· problemas de inseguridad y elevados costos en concepto de seguros o compensaciones;
· baja productividad y costo elevado de las operaciones;
· imposibilidad de transportar al cargadero todas las trozas preparadas para el desembosque;
· disminución del volumen o del valor de las trozas en el proceso de extracción;
· daños excesivos a suelos y arroyos;
· deterioro de la calidad del agua y pérdida del hábitat de vida acuática;
· daños excesivos a los árboles que quedan en pie y a los brinzales.

 

En todo el mundo, la saca de madera se lleva a cabo, en la mayor parte de los casos, mediante sistemas de arrastre, con tractores de orugas (buldozers), tractores de desembosque con ruedas y tractores agrícolas. Cuando se utiliza esta maquinaria se recomiendan las siguientes prácticas:

Tractor de desembosque con ruedas

· Como norma general, para la extracción de trozas son preferibles los tractores con ruedas a los tractores de orugas. A diferencia de estos últimos, una maquinaria para uso general y utilizada especialmente en la construcción y excavación, los tractores de desembosque con ruedas se destinan específicamente a la extracción su gran maniobrabilidad permiten reducir los daños a los árboles y al suelo. Suelen ser más estrechos que los tractores de oruga y tienen palas más pequeñas que, por tanto, pasan más fácilmente entre los árboles que quedan en pie sin dañarlos y sin remover excesivamente el suelo, lo cual desencadenaría la erosión.

Tractor de orugas

· Los tractores de orugas se utilizan frecuentemente en la explotación forestal, tanto para la construcción y mantenimiento de las carreteras como para la extracción de madera. Esa funcionalidad de funciones les confiere una cierta ventaja de carácter económico sobre los tractores de ruedas. Por estar equipados con orugas de acero y grandes palas, los tractores de orugas pueden utilizarse en pendientes muy abruptas. Por otra parte, los operarios que manejan las máquinas tienden a excavar vías de arrastre continuamente, en lugar de hacerlo sólo cuando es necesario por razones de seguridad o eficacia. Así pues, cuando se utilizan tractores de orugas para la saca de madera se altera innecesariamente el suelo y se causa un daño excesivo a los árboles remanentes y a la masa en regeneración. Pero a pesar de esos problemas, hay que reconocer que en muchas zonas forestales, particularmente en terrenos de fuerte pendiente donde predominan los árboles de gran tamaño y con un índice elevado de precipitaciones, este tipo de vehículos continuarán siendo los más utilizados para la extracción maderera. Por lo tanto, para limitar los problemas que causan esas máquinas es esencial la formación y la estrecha supervisión de los operarios que las manejan.

Tractor agrícola

· La utilización de tractores agrícolas puede ser una opción conveniente cuando los árboles por talar son relativamente pequeños y el terreno no es muy abrupto. Al no haber sido diseñados para la explotación maderera, pueden plantearse graves problemas de seguridad y deben ser objeto de modificaciones que permitan prolongar su vida útil y su utilización con un margen mayor de seguridad en las actividades forestales. Con esas modificaciones, los tractores agrícolas son una excelente solución tanto en los bosques pequeños privados como en los países en desarrollo, en los que es más fácil conseguir maquinaria agrícola que maquinaria forestal especializada. Los tractores agrícolas son idóneos para las plantaciones forestales, particularmente cuando, como en los aclareos, se extraen troncos de pequeño tamaño.

· Con independencia del equipo que se utilice para las tareas de desembosque, las maquinarias deben tener el tamaño y la potencia adecuadas para las operaciones que van a realizarse. La anchura de la pala no debe superar los 3 m (con 2 m suele ser suficiente) y la máquina debe estar equipada con un cabrestante mecánico con 30 m de cable por lo menos y con un arco u otro tipo de apoyo que permita levantar del suelo uno de los extremos de la carga, de manera que las trozas no remuevan la tierra durante el arrastre.

Tractor de orugas con sistema de suspensión mediante barras de torsión

· Cuando los suelos se compactan fácilmente, se ha de pensar en la posibilidad de utilizar vehículos que ejerzan poca presión sobre el suelo, con el objeto de reducir la perturbación, el hundimiento y la compactación del mismo. Son los tractores de orugas con sistemas de suspensión mediante barras de torsión y diseñados de tal forma que el centro de gravedad de la carga se desplaza hacia adelante para distribuir mejor el peso sobre las bandas de rodamiento. Estos vehículos son más costosos que aquéllos de ruedas pero ejercen menor presión sobre el suelo y gracias a los sistemas de suspensión mediante barras de torsión pasan sobre los restos de la corta y sobre los matorrales más fácilmente que los vehículos de ruedas y los tractores de orugas, que tienden a hundirlos en la tierra.

· Una alternativa a los tractores de orugas, en los suelos muy húmedos o que se compactan fácilmente, consiste en montar en los vehículos de ruedas neumáticos de gran flotación o neumáticos dobles. Ambas soluciones permiten aumentar el ancho de los neumáticos cuando el vehículo entra en contacto con el suelo, distribuyendo el peso de la máquina y de la carga en una superficie mayor, lo que disminuye la presión sobre el suelo.

· Las operaciones de desembosque deben interrumpirse por completo cuando el tiempo es excepcionalmente lluvioso, pues en esas condiciones aumentan la erosión y otro tipo de daños, disminuye la eficiencia de las operaciones, incrementa el número de accidentes y los costos de explotación pueden doblarse o triplicarse.

· Aunque la maquinaria moderna está mecánicamente capacitada para funcionar en laderas de pendiente muy pronunciada, su utilización en esas circunstancias aumenta la perturbación del suelo, disminuye el rendimiento y produce una mayor depreciación de la máquina. Así pues, en las operaciones de saca por arrastre deben evitarse las laderas muy empinadas. La pendiente máxima variará de una a otra región en función de las condiciones del suelo, las precipitaciones y otros factores. En muchos países la saca por arrastre se realiza sólo en pendientes inferiores al 30% (17°), excepto cuando se trata de distancias cortas. En las laderas en las que la pendiente es muy empinada a lo largo de grandes distancias, deben utilizarse sistemas de saca aérea o por cable, que permiten levantar las trozas del suelo.

Utilización de un tractor agrícola para el arrastre de troncos. Obsérvese la protección para el conductor y el mecanismo que permite levantar del suelo el extremo frontal de las trozas

(Fotografía de Kari Leppänen)

Tractor de desembosque con ruedas equipado con neumáticos de alta flotación (de un ancho de 1000 mm) ellos reducen la presión sobre los suelos húmedos

(Fotografía de Bryce Stokes)

Densidad excesiva de vías de arrastre en un bosque natural en los trópicos. Puede causar una grave erosión del suelo y la sedimentación de los cursos de agua. Estos problemas se pueden paliar recurriendo a un sistema de vías de arrastre señaladas y exigiendo que los vehículos de desembosque permanezcan en ellas en todo momento

(Fotografía de Dennis Dykstra)

· Desde el punto de vista ambiental, las vías de arrastre son el aspecto más problemático en la saca por arrastre. Según el método que se aplica tradicionalmente en muchas zonas del mundo para la saca de madera, una vez concluida la operación de corta, la máquina de desembosque recorre el bosque en busca de las trozas que han de ser arrastradas hasta el cargadero. Cuando encuentra una troza, el operario la engancha a la máquina y se dirige al cargadero, algunas veces por la misma pista pero otras siguiendo una dirección diferente porque considera que llegará más rápidamente a su destino. En los bosques tropicales, en los que generalmente existe un denso sotobosque, el operario arrastra incluso la pala durante gran parte del trayecto, especialmente si la máquina que utiliza es un tractor de orugas, de manera que allí por donde pasa se produce una profunda alteración del suelo. Este método da lugar a la existencia de una red extraordinariamente densa de caminos de saca. Si las vías de arrastre ocupan entre el 20 y el 40% de la superficie talada, algunos estudios han puesto de manifiesto que una vez concluidas las operaciones de aprovechamiento por entresaca las vías de arrastre ocupaban el 60 e incluso el 80% de la superficie explotada. Para evitar este tipo de problemas, deben utilizarse únicamente vías de arrastre señaladas previamente. Cuando se adopta este sistema, en la planificación del aprovechamiento se incluye el trazado de las vías de arrastre, que se señalan claramente sobre el terreno antes de que comience la corta, utilizando el mapa topográfico de planificación, una brújula y un mecanismo de medición de los ángulos de la pendiente. Cuando se señalan las vías de arrastre de esta forma, el equipo de corta podrá reducir los costos de extracción apeando los árboles a lo largo de ellas. También podrán reducir los daños de la futura masa forestal haciendo caer las copas de los árboles dentro de las vías de arrastre o a lo largo de ellas, siempre que sea posible.

· Las máquinas deben permanecer en todo momento en las vías de arrastre señalizadas. De los estudios realizados en muchos países, incluidos los países tropicales, se desprende, sin lugar a dudas, que es innecesario y antieconómico desplazar los vehículos para recoger todas las trozas. Si las máquinas permanecen en la vía de arrastre y se hacen llegar las trozas hasta ellas por medio de un cable se puede reducir notablemente la alteración y compactación del suelo y los daños a los árboles no explotados y a la masa en regeneración.

· Para facilitar el funcionamiento de este sistema de vías de arrastre señaladas, es necesario que los eslingueros hayan sido convenientemente adiestrados sobre la forma de colocar las eslingas de estrangulación, elegir el itinerario más adecuado para alcanzar las trozas y hacer llegar el cable de arrastre hasta la troza sin que la máquina abandone la vía de arrastre. Muchas veces, se ata directamente el cable de arrastre alrededor de la troza en lugar de utilizar una eslinga o cadena. Esta operación lleva un tiempo durante el cual la máquina permanece inactiva. Si se colocan las eslingas de antemano no sólo se elimina ese tiempo de inactividad sino que se pueden arrastrar simultáneamente varias trozas.

· La construcción de vías de arrastre mediante la pala del tractor de ruedas o de orugas se ha de reducir al mínimo. En algunos países (incluidos algunos de los trópicos) se ha prohibido por completo esta práctica excepto cuando razones de seguridad la justifiquen. Las directivas preparadas por CIRAD-Forêt y experimentadas en Africa Occidental, América del Sur y Asia Sudoriental disponen que la construcción de las vías de arrastre debe realizarse cortando a mano la maleza y talando los tocones a ras de tierra. La maleza cortada se distribuirá a lo largo de la pista para formar una cubierta protectora sobre la que desplazarán los vehículos de desembosque. Estos procedimientos, además de proteger los suelos, permiten reducir los costos, al eliminar el tiempo que se invierte innecesariamente en excavar las vías de arrastre con las máquinas.

· Las vías de arrastre han de ser lo más rectas posibles, describiendo curvas cuando es necesario alcanzar la madera marcada para la corta, evitar los suelos húmedos e inestables y las laderas de pendiente muy pronunciada. En las laderas con una pendiente superior al 30% (17°), las vías de arrastre han de trazarse en perpendicular a la pendiente. Su ancho ha de ser el mínimo practicable; se suele recomendar un ancho máximo de 4, 5 m cuando se utilizan máquinas grandes y pesadas. Para proteger los árboles y la vegetación deben evitarse las curvas cerradas.

· Cuando sea posible, es preferible realizar el arrastre pendiente hacia arriba, pues de esa manera el agua de escorrentía se dispersa en la vegetación circundante, mientras que si el arrastre se realiza cuesta abajo el agua se concentra en los cargaderos. Además, cuando se arrastran las trozas cuesta arriba es más fácil controlarlas y los maquinistas tienden a no seguir pendientes muy abruptas que puedan poner en peligro su seguridad. Sin embargo, el arrastre cuesta arriba exige mayor potencia y hace que los vehículos remuevan el suelo. Además, los operarios tienden a utilizar la pala más frecuentemente para remover la capa superficial del suelo y mejorar la tracción. Por consiguiente, la decisión de realizar el arrastre cuesta arriba o cuesta abajo ha de adoptarse después de evaluar las ventajas e inconvenientes. En muchos casos se adoptará una solución intermedia.

· Las vías y las máquinas de arrastre deben evitar por completo las zonas de amortiguación contiguas a los arroyos; cuando se permite la corta de árboles en las fajas de amortiguación, los árboles han de apearse en dirección contraria al arroyo y la saca debe realizarse por medio de cables.

· Si no es totalmente imprescindible, las vías de arrastre nunca deben cruzar los arroyos y barrancos. Si resulta inevitable, se atravesarán, de ser posible, por un lugar en el que exista una base rocosa. El lecho del arroyo se protegerá con troncos o disponiendo una tubería de desagüe temporal.

· Cuando sea posible, se ha de instar a los operarios a que utilicen lubricantes (por ejemplo, aceites vegetales) que no perjudiquen al medio ambiente.

· Una vez concluidas las operaciones de aprovechamiento, deben realizarse zanjas de drenaje y desagües transversales en las vías de arrastre y otros lugares en los que se ha alterado el suelo. Esas zonas han de dejarse en una condición que permita restaurar rápidamente la vegetación. Si es necesario, se han de abrir surcos y sembrar gramíneas u otras plantas de crecimiento rápido.

 

Vehículo para transportar la carga levantada del suelo

Estos vehículos son máquinas de saca que transportan la carga de troncos totalmente levantada del suelo, ya sea sobre su propio bastidor o sobre un remolque. Gracias a ello perjudican menos al suelo que la maquinaria de saca por arrastre. Normalmente, están provistos de un mecanismo, una grúa hidráulica o mecánica, para la carga y descarga de las trozas. Este tipo de vehículos se ha diseñado especialmente para utilizar la información más reciente sobre las cuestiones ergonómicas y para fomentar la seguridad. Frecuentemente se utilizan junto con otro equipo de corta y elaboración mecanizado, aunque ello no es indispensable. Se recomiendan las siguientes prácticas:

· Para obtener un mayor rendimiento de estos vehículos las trozas deberán tener aproximadamente el mismo tamaño.

· En relación a lo que ocurre en el desembosque por arrastre, la productividad de este tipo de vehículos no depende tanto de la distancia de extracción. Esta puede ser de dos a cuatro veces mayor que en el caso de que se utilice maquinaria de saca por arrastre. Ello permite reducir la densidad de caminos de saca forestales.

· Para garantizar una cierta estabilidad de la carga y evitar que vuelque, las pistas por las que circulan deben estar en mejores condiciones que las que utilizan los tractores de ruedas. Cuando el terreno es empinado, el trazado de las pistas ha de ser perpendicular a la ladera, tanto en sentido ascendente como descendente. Los tocones y la vegetación del sotobosque se han de cortar a ras de tierra y la maleza cortada puede extenderse sobre la pista para proteger el suelo. Cuando los vehículos han de circular por las laderas es necesario rebajar y nivelar mínimamente el terreno. Los vehículos que transportan la carga levantada del suelo no pueden transitar con seguridad cuando la pendiente de las pistas forestales es superior al 30-40% (17°-22°).

· En las zonas en las que el suelo está húmedo o se compacta fácilmente, hay que utilizar neumáticos de alta flotación para reducir la compactación del suelo.

· Una de las ventajas de estos vehículos es que pueden descargar los rollos directamente en un camión o apilarlos al borde de los caminos forestales, donde más tarde los cargarán los camioneros. Por ello, muchas veces no hace falta construir cargaderos.

· Al igual que las vías de arrastre, las pistas que utilizan estos vehículos se han de cerrar al tráfico una vez terminadas las operaciones. Para proteger el suelo de la erosión se construirán zanjas y estructuras transversales de drenaje que permitan evacuar el agua de los caminos y se restaurará la vegetación en el suelo desnudo.

 

Los sistemas de saca con cable difieren sustancialmente de otros métodos de saca. Consisten en utilizar uno o más cables suspendidos para transportar las trozas desde la zona de corta hasta los puntos de carga. El manejo de los cables se realiza por medio de un cabrestante (llamado también malacate) que puede instalarse en el cargadero o en el extremo opuesto del recorrido del cable, generalmente en un punto elevado. Cuando se trata de una corta parcial, se desbroza un corredor estrecho en el que se tienden los cables levantados del suelo, situando cerca del cabrestante un mástil de cabeza, que puede ser un árbol o una torre de acero. Para elevar los cables a mayor altura del suelo se puede disponer también un mástil de cola en el extremo opuesto del cable. En caso necesario, los árboles existentes en el recorrido del cable pueden servir como puntos intermedios de apoyo.

En el lapso aproximado de un siglo que ha transcurrido desde que se inició la saca con cable se ha desarrollado una gran variedad de sistemas, que difieren entre sí tanto en la configuración de los cables como en los métodos para conducir las trozas hasta los cargaderos y para hacer retornar las eslingas vacías a la zona de corta.

Desde el punto de vista ambiental, los sistemas de cable que causan menos impacto son los de «cable aéreo», llamados también sistemas de «cable grúa». Consisten en un cable «aéreo» para levantar los rollos del suelo que se tiende entre el mástil de cabeza y el mástil de cola. Por él se desliza el «carro», que transporta la madera hasta el cargadero y retorna al lugar de corta con las eslingas vacías. La carga se amarra al carro mediante otro cable denominado «cable de arrastre» y normalmente existe un mecanismo que prolonga la longitud de este cable de manera y permite alcanzar lateralmente las trozas que se han de extraer. Estas se arrastran hasta el cable principal reduciendo la longitud del cable de arrastre (generalmente, arollándolo en un tambor). Luego se desplaza el carro hasta el cargadero. Si éste se encuentra por encima de la zona de corta el carro irá por un cable «tractor» movido por el cabrestante mecánico. Cuando el cargadero está situado pendiente abajo, la carga se deslizará hasta él desenrollando el cable tractor, de manera que las trozas alcanzarán el punto de carga por la fuerza de gravedad.

Sistema de cable aéreo utilizado para el desembosque de trozas en terreno abrupto. Se ha establecido para conducir las trozas a un cargadero situado mas abajo, cerca del mástil de cola, situado en la parte inferior de la figura

Carro aéreo que transporta una carga de trozas totalmente levantada del suelo

(Fotografía de Dennis Dukstra)

Dos corredores de cable aéreo en una ladera de fuerte pendiente. Se trata de un bosque natural en los trópicos donde se ha concluido una operación de aprovechamiento por entresaca y las trozas se han extraído mediante cable aéreo.

Vías de arrastre en otra zona del bosque en la que se ha cortado un volumen similar por hectárea pero la extracción se ha realizado con tractores de orugas. Nótese la alteración del suelo y la mayor apertura de copas

(Fotografías de Ralf Ludwig)

Aunque existen diferencias notables entre los diversos sistemas de cable aéreo o cable grúa, todos ellos comparten las siguientes características:

· utilizan un cable elevado para suspender las trozas;

· un carro, que se desplaza por el cable principal, conduce las trozas hasta el cargadero y devuelve los enganches vacíos al lugar de corta;

· existe un mecanismo para desplazar lateralmente un cable hasta las trozas que se han de extraer y para hacerlas llegar hasta el cable principal;

· durante el trayecto, a lo largo del cable aéreo, las trozas están levantadas del suelo total o parcialmente, lo cual reduce o elimina totalmente la alteración del suelo a lo largo del recorrido del cable;

· A diferencia de lo que ocurre en los sistemas de arrastre, en los sistemas de saca por cable la fuerza motriz no se desplaza por el terreno. Esta es una ventaja importante que permite utilizarlos en condiciones más adversas, ya sea en terrenos muy abruptos o en zonas en las que el suelo está permanentemente encharcado, donde los sistemas de arrastre no serían viables desde el punto de vista económico o resultarían inaceptables por su impacto ambiental.

 

· Este sistema exige personal cualificado para efectuar el trazado y tendido de los cables, así como para supervisar y realizar la labor de desembosque. La programación puede realizarse en buena medida durante la fase de planificación táctica del aprovechamiento, si se dispone de mapas topográficos precisos a gran escala. En los sistemas de saca con cable es indispensable disponer del tiempo necesario para planificar las operaciones de manera que puedan alcanzarse los objetivos ambientales con un costo razonable. La dirección ha de ser consciente, además, que en una adecuada planificación, algunas zonas del bosque, aunque hayan sido calificadas como bosque productivo, deberán quedar sin explotar. Cuando la densidad de la masa es escasa, las especies poco valiosas o la topografía excesivamente complicada, lo más prudente es no explotar esa parte del bosque.

· Sólo los sistemas de cable aéreo se recomiendan para todo tipo de situaciones. Otros sistemas de cable, como el de «cable de tiro alto», de uso muy frecuente en algunas partes del mundo, no permite levantar las trozas del suelo a una altura suficiente, por lo que es imposible alcanzar aquéllas trozas que distan más de algunos centenares de metros del punto de carga. En cambio, con los sistemas de cable aéreo se puede recoger la madera distante 1000 m o más del cargadero. Gracias a ello se puede reducir considerablemente la densidad de caminos de saca necesarios para una zona determinada del bosque.

· Los sistemas de cable aéreo, de uno solo o de múltiples cables, son los únicos sistemas de cable recomendados para la corta por entresaca. Antes se utilizaban en el sudeste asiático sistemas de cable de tiro alto para el aprovechamiento por entresaca de bosques tropicales situados en terreno muy abrupto. Cuando el personal estaba muy bien preparado y era objeto de una supervisión estrecha este sistema daba excelentes resultados, pero la mayor parte de las veces los daños causados a la masa remanente eran tan grandes que se llegó a la conclusión de que el sistema de cable de tiro alto era incompatible con el aprovechamiento por entresaca de los bosques tropicales. En algunos países se prohibieron incluso todos los sistemas de saca con cable. Acualmente se puede afirmar que esto fue un error, pues cuando el terreno es muy abrupto las máquinas de arrastre causan mucho más daño que los sistemas de cable de tiro alto. Cuando se emplean sistemas de cable aéreo con una planificación, capacitación y control adecuados, los daños causados al suelo y a la masa remanente son del mismo calibre o menores que los que ocasiona cualquier otro sistema de extracción, salvo la saca con helicópteros.

· Las máquinas motrices deben tener la potencia suficiente, teniendo en cuenta el perfil del terreno y el tamaño de los troncos que se han de extraer.

· Los sistemas de cable no se utilizan únicamente en terreno muy pendiente sino también en los bosques pantanosos donde la maquinaria de arrastre causaría un gran impacto ambiental. En esos casos, el cabrestante se monta sobre una barcaza. La fragilidad de esos ecosistemas obliga a efectuar las operaciones de desembosque con máximo cuidado.

· Concluidas las actividades de saca, se deben construir estructuras transversales de drenaje, a intervalos, en el recorrido de los cables o en las pistas de saca laterales cuando el suelo ha quedado expuesto.

 


Sistemas de saca con globo aerostático
Sistemas de saca con helicóptero


Los sistemas de saca aérea son aquellos en los que las trozas permanecen totalmente suspendidas en el aire durante todo el proceso. Por lo general, los sistemas de cable aéreo no cumplen esta condición porque en el transporte lateral no levantan la carga del suelo y a veces también la arrastran en la operación central de desembosque, según la dimensión de las trozas y la distancia entre el suelo y el cable aéreo.

En la actualidad, existen dos sistemas de saca aérea: la saca mediante globo aerostático y la saca mediante helicóptero. Aunque se han ideado otros sistemas, éstos no han superado aún la fase experimental.

 

Los sistemas de saca con globo aerostático son sistemas de cable en los que la carga se levanta del suelo por medio de globos que contienen un gas menos denso que el aire (generalmente helio), que proporciona la fuerza ascensional. Para trasladar el globo, junto con la carga, hasta el cargadero y hacerlo retornar con los enganches a la zona de corta una vez depositada la carga, se utilizan cables que se arrollan en los tambores de un cabrestante. La experiencia demuestra que la extracción de madera con globo aerostático sólo puede realizarse en las operaciones de corta a hecho, aunque las pruebas que se están realizando podrían modificar esta conclusión. El desembosque con globos aerostáticos exige también que las unidades de corta sean extensas, para que se puedan compensar los elevados costos fijos que comporta instalar el sistema en un cargadero. Cuando se cumplen estas condiciones, los sistemas de extracción con globo aerostático causan pocos daños al suelo y reducen notablemente la densidad de pistas forestales, pues permiten alcanzar grandes distancias desde el cargadero. En la actualidad, los sistemas de saca con globo aerostático se utilizan en muy pocos lugares porque exigen una fuerte inversión inicial y disponer de equipo y mano de obra especializados.

Configuración de un sistema de saca con globo aerostático

Helicóptero pesado con una carga de troncos

(Fotografía de Dennis Dykstra)

 

Los sistemas de saca con helicóptero son análogos, en su concepción, a los sistemas de arrastre, con la salvedad de que como el transporte se efectúa con helicópteros las trozas se trasladan por el aire desde la zona de corta hasta el cargadero en lugar de ser arrastradas por el suelo. Los helicópteros que se utilizan para la explotación maderera son de tres tipos. Aquellos cuya capacidad máxima de carga es de 2, 7 t son helicópteros «ligeros»; los que pueden transportar entre 2, 7 y 5, 4 t son denominados helicópteros «de tipo medio»; los que poseen una capacidad de carga mayor (en la actualidad hasta 11, 3 t para las aeronaves no militares disponibles en el mercado) son los helicópteros «pesados».

El desembosque con helicópteros se realiza suspendiendo de la aeronave un cable metálico de amarre al que se pueden acoplar eslingas. También pueden utilizarse ganchos en lugar de eslingas. El cable de amarre suele tener entre 30 y 100 m de longitud, según la configuración del terreno, la altura de los árboles que debe sobrevolar el helicóptero y otros factores. Se utilizan largas eslingas que colocadas de antemano, se agrupan luego para formar una carga de un peso ligeramente inferior a la capacidad de transporte del helicóptero. Una vez preparada la carga, el helicóptero vuela hasta el lugar donde se encuentra, deja caer el cable de amarre hasta el suelo y permanece suspendido mientras se engancha la carga. A una señal del capataz, el helicóptero eleva las trozas por encima de los árboles residuales y la desplaza hasta el cargadero. Una vez allí se deposita la carga y se liberan las eslingas mediante control remoto desde el helicóptero, el cual regresa hasta la zona de corta para transportar una nueva carga. El viaje de ida y vuelta desde el cargadero hasta el lugar de corta lleva entre dos y cinco minutos.

Todo el mundo admite que los costos directos de la saca con helicóptero son varias veces más elevados que los de otros sistemas de saca. Sólo el coste del combustible es ingente (¡los helicópteros pesados de mayor tamaño consumen casi 2000 1 de combustible de alto octanaje por hora!). Si a eso se añade el costo del helicóptero por hora de funcionamiento, las piezas de repuesto, el mantenimiento, el seguro y el salario de la tripulación, el resultado es que el coste horario de un helicóptero pesado es mayor que el de un aserradero de tamaño medio. Por el contrario, el hecho de que un solo helicóptero sea suficiente para realizar las operaciones de saca en un radio de acción de varios kilómetros desde el cargadero, permite un gran ahorro en la construcción de caminos y elimina una causa importante de impacto ambiental. Además, el desembosque con helicóptero anula casi por completo la degradación del suelo y los daños a los árboles residuales, salvo el que se produce en las operaciones de corta, carga y transporte. Por tanto, en algunos casos, particularmente cuando se ha de extraer madera de gran calidad, el elevado costo del helicóptero puede compensarse con el ahorro en la construcción de caminos y el valor intrínseco del muy bajo impacto ambiental. Sin duda, el desembosque con helicóptero sólo es conveniente en circunstancias especiales, pero cuando se dan esas circunstancias puede ser una alternativa interesante a otros sistemas de saca.

 

Típica conformación del sistema de saca con helicóptero

· Los helicópteros, especialmente los diseñados para el transporte de cargas pesadas, tienen un rendimiento muy superior al de otros sistemas de extracción. Un helicóptero que transporta 5 m3 de madera hasta el cargadero cada cuatro minutos, transportará 400 m3 en ocho horas aun descontando veinte minutos por hora para el mantenimiento y para repostar. En algunos casos, con condiciones meteorológicas, de vuelo y de trabajo óptimas, un helicóptero ha llegado a extraer 2000 m3 de madera al día. Una productividad tan elevada supone una gran presión para las carreteras forestales, los equipos de trabajo, los vehículos de transporte y las instalaciones de apoyo. Por ello, cuando se utilizan helicópteros para el desembosque de madera es necesario planificar cuidadosamente las operaciones y los planes han de ser flexibles para adaptarse a condiciones que pueden cambiar rápidamente.

· Debido a la elevada productividad, en las operaciones en las que se utilizan helicópteros el número de trabajadores es mucho mayor que en los demás sistemas de saca. Por ejemplo, puede ser necesario que un gran número de operarios trabajen al mismo tiempo en las operaciones de corta en una zona muy extensa. La coordinación y una estrecha supervisión son, por ello, de gran importancia para reducir el peligro y, al mismo tiempo, conseguir una productividad que evite costosos retrasos.

· Al planificar las operaciones es necesario prever que los helicópteros, que transportan una carga suspendida en el aire no sobrevuelen el lugar donde se encuentran los trabajadores y no sigan una ruta que pudiera ponerlos en peligro si perdieran la carga. La tripulación debe tener en cuenta que es posible que los trabajadores que utilizan motosierra u otro equipo motorizado no oigan el aproximarse de los helicópteros.

· Los operarios que trabajan en tierra cortando madera y ajustando las eslingas no siempre son visibles desde el aire, sobre todo cuando se efectúa una corta parcial. Cuando existe la posibilidad de que estén trabajando en la trayectoria de vuelo del helicóptero, se deben adoptar medidas para que comuniquen su situación a la tripulación del helicóptero a intervalos periódicos o siempre que sea necesario. Para ello se entregan radiotransmisores a todos los equipos de trabajo y se les enseña a establecer la comunicación por radio. Otra ventaja de este sistema es que permite entrar en contacto rápidamente si surge una situación de emergencia. Si los operarios se visten con ropa de colores vivos serán más visibles desde el helicóptero.

· Aunque en la saca con helicóptero se registran, por término medio, menos accidentes que en los sistemas de arrastre, hay que decir que se han registrado graves accidentes, incluso con numerosos muertos. La elevada productividad de este sistema obliga a trabajar de forma demasiado apresurada, lo cual puede incrementar el número de accidentes entre las cuadrillas de corta y en los cargaderos. Para contrarrestar esa eventualidad es necesario insistir constantemente en la seguridad y en la necesidad de aplicar métodos adecuados de trabajo.

· En las actividades de desembosque con helicóptero se ha de tener en cuenta la seguridad de los curiosos y de quienes visitan la zona de explotación, porque es una actividad que suscita el interés del público. Una buena medida de precaución consiste en acondicionar, a cierta distancia del cargadero, una zona desde la cual los visitantes puedan observar sin peligro la marcha de las operaciones.

· Los helicópteros no deben sobrevolar nunca zonas habitadas cuando transportan, suspendidas en el aire, trozas u otro tipo de carga.

· Cuando la trayectoria de vuelo del helicóptero discurre sobre una carretera o sus proximidades, deberán situarse señaleros a lo largo de la misma para detener el paso por la zona de peligro hasta que haya pasado el helicóptero. La operación se organizará de manera que las retenciones causen el menor retraso e incomodidad posibles al público.

· Los cargaderos en los que los helicópteros depositan los troncos han de tener una extensión que permita acumular un volumen importante de madera de modo que los camiones, los operarios que han de cargar las trozas y los trabajadores del cargadero puedan permanecer alejados del lugar en el que el helicóptero deposita la carga.

· En los períodos secos, la acumulación de polvo puede constituir un grave problema para el aterrizaje de los helicópteros y poner en peligro su seguridad. En caso necesario, deberá regarse periódicamente el cargadero mediante camiones cuba, especialmente en la zona en la que los helicópteros depositan la carga y en sus proximidades.

· Además del cargadero, deben existir una o más zonas llanas donde los helicópteros puedan aterrizar para repostar y para que se lleven a cabo las tareas de mantenimiento. En esos lugares se quitará la vegetación para que las palas del rotor del helicóptero puedan girar libremente durante el aterrizaje y el despegue. Será necesario eliminar el polvo de las plataformas de aterrizaje, que además deberán estar libres de objetos que la corriente de aire podría lanzar hacia las palas del rotor. Muy en particular, la plataforma para repostar debe estar suficientemente alejada del cargadero de forma que no sea un peligro para el personal. El combustible se almacenará en condiciones que permitan reducir al mínimo el peligro de explosión y de incendio y los depósitos de combustible se aislarán por medio de diques para que si se derrama no contamine los arroyos y las aguas freáticas. Cuando sea posible, la plataforma de mantenimiento se construirá en un lugar más bajo que el cargadero y teniendo en cuenta los vientos dominantes para facilitar, en caso necesario, un aterrizaje de emergencia. La trayectoria de vuelo hacia y desde las plataformas de repostaje y mantenimiento no debe sobrevolar carreteras y zonas habitadas.

· El tráfico intenso de camiones para el transporte de madera o de combustible y de otro tipo de vehículos en las zonas de trabajo de los helicópteros exige señalizar las carreteras en los puntos en los que los vehículos se incorporan a las carreteras generales para advertir a los usuarios de que puede encontrar camiones pesados.

 

En muchos lugares, la extracción de madera con animales de tiro sigue siendo, desde el punto de vista económico, una opción conveniente incluso en países industrializados. Se ha comprobado que la utilización de animales de tiro como el elefante, el carabao (búfalo de agua), el buey, el caballo y la mula alteran y compactan menos el suelo y causan mucho menos daño a los árboles residuales que el equipo de arrastre. El impacto directo se reduce a los caminos de arrastre, muy angostos, que utilizan los animales. El desembosque con animales es particularmente conveniente para los aclareos o el aprovechamiento de pasta de madera, operaciones en las que se extraen trozas relativamente pequeñas, y también cuando se han de transportar productos elaborados in situ, en pozo de aserrador o de otra forma.

Yugo cabecero para el madereo con bueyes

Madereo con elefantes enganche de las eslingas a la carga de trozas

(Fotografía de Dennis Dykstra)

Madereo con elefantes: arrastre de la carga hasta el cargadero

(Fotografía de Dennis Dykstra)

· Al planificar el arrastre con animales se ha de tener en cuenta que en esta actividad la distancia de desembosque ha de ser corta (200 m o menos) y en pendientes relativamente suaves (según el tipo de animal utilizado, se recomienda una pendiente máxima del 20-30% (14°-17°) en el arrastre cuesta abajo y del 10-15% (6°-90°) en el arrastre cuesta arriba).

· Es de importancia crucial utilizar arneses adecuados para que los animales no resulten heridos y para que no sufran de incomodidad en los largos períodos de trabajo. Se recomienda utilizar yugos cabeceros para las yuntas de bueyes porque evitan las irritaciones de la piel y permiten aprovechar toda la fuerza de tracción de los animales.

· El uso de palas de arrastre, trineos y ruedas de saca permite aumentar notablemente la productividad con animales porque reduce la resistencia al arrastre, pudiéndose extraer troncos de mayor tamaño.

· Por lo común, en los bosques naturales es necesario trazar pistas de arrastre. El matorral se cortará a mano a ras de tierra y se apartará de la pista, así como los obstáculos que puedan ser un peligro para los animales. También los tocones se cortarán a ras de tierra.

· La corta debe coordinarse con el arrastre y ambas actividades han de comenzar en el lugar más alejado del cargadero y proceder en dirección al mismo. Así se evita que los animales tengan que avanzar sobre los restos que ha dejado el equipo de corta.

· Es necesario dar de comer y beber a los animales y dejarles descansar a intervalos, pues de lo contrario llegará un momento en que se negarán a seguir trabajando. Cuando el tiempo es caluroso, algunos animales, como los elefantes y el carabao, requieren baños frecuentes para disipar el calor corporal generado por la intensa actividad.

· Las condiciones climáticas, el terreno y otros factores pueden exigir que los animales no trabajen todos los días y que el horario laboral sea corto. Normalmente, se recomienda disponer de una reserva de animales de entre el 20 y el 25 % para asegurarse de que se disponga del número suficiente para realizar adecuadamente el trabajo.

· Los caballos, que pueden utilizarse con provecho en la saca de madera en los climas templados, no pueden realizar ese trabajo en el clima caluroso y húmedo de los bosques tropicales.

· Cuando se utilizan animales de tiro en las actividades forestales es esencial dispensarles una atención veterinaria periódica y alimentarles adecuadamente para que cubran todas sus necesidades nutricionales.

· Una vez concluidas las operaciones de arrastre es necesario examinar el estado de las pistas y si es necesario construir estructuras transversales de drenaje para desviar el agua hacia la vegetación circundante.

 


Saca manual
Aserrado en pozo
Saca con deslizadero
Saca con cabrestante montado sobre camión
Saca por el agua


Se han ideado numerosos sistemas para el desembosque de madera. Muchos de ellos son de muy bajo impacto ambiental, aunque sólo sea porque se practican en pequeña escala. No se pretende en este documento recomendar prácticas para todos esos sistemas porque son excesivamente numerosos y la mayor parte de ellos se aplican en áreas geográficas reducidas. En los párrafos que siguen se describen algunos de los más comunes.

 

El transporte de trozas utilizando fuerza de tracción humana es cada vez más raro excepto en las explotaciones agrícolas, en las que se efectúa incluso en los países industrializados. En general, sólo es recomendable cuando los costos laborales son bajos, la distancia de saca es reducida y las trozas u otras piezas de madera que se han de extraer son suficientemente ligeras como para que puedan ser manejadas fácilmente por el hombre. Gran parte de la saca manual se relaciona con el aprovechamiento de leña, algunos tipos de aclareo en las plantaciones forestales, las operaciones agroforestales y los bosques, como los manglares, en los que los árboles rara vez son de gran tamaño. La eficiencia y la seguridad pueden incrementarse utilizando ganchos, palancas y otras herramientas manuales o arrastrando los troncos con ayuda de ruedas de saca manuales. En algunos manglares se utilizan para el desembosque manual carretillas que se desplazan por estrechos caminos de rollizos construidos a mano en las zonas de extracción.

Saca manual de trozas en una operación de aclareo utilizando ruedas de saca para limitar el esfuerzo y aumentar la productividad

(Fotografía de Torsten Frisk)

Deslizadero de polietileno para extraer pequeñas trozas en una operación de aclareo.

(Fotografía de Kan Leppänen)

 

Aunque técnicamente no puede ser considerado como una actividad de saca, el aserrado en pozo es un método manual para transformar in situ los troncos en madera aserrada. Los tablones aserrados se transportan manualmente o por medio de animales. Es una actividad con muy bajo impacto ambiental, aunque en los lugares donde se excavan los pozos el suelo queda expuesto, lo cual puede desencadenar la erosión. Los efectos sobre el medio ambiente son muy localizados y pueden limitarse excavando los pozos a una distancia considerable de los arroyos. El problema de mayor envergadura que plantea esta actividad es la dificultad de controlar a quienes la practican para que no exploten en exceso los recursos cortando todos los árboles de gran valor. Al trabajar solamente con un árbol al mismo tiempo y, por lo general, con herramientas manuales, es muy difícil localizarles en el bosque. Se ha de ejercer una vigilancia constante para garantizar que sólo corten los árboles señalados. También es esencial garantizar la protección y la seguridad de estos aserradores cuando preparan y sierran los árboles.

 

En los terrenos muy pendientes se puede recurrir a la fuerza de la gravedad para hacer rodar o deslizar los troncos cuesta abajo desde la zona de corta hasta una pista forestal. Para reducir el daño causado a los árboles que quedan en pie y acumular las trozas a intervalos a lo largo de la pista, se pueden utilizar deslizaderos que permitan controlar el itinerario seguido por los troncos. Generalmente, los deslizaderos son de madera o se fabrican con tubos de polietileno, disponibles en el mercado, que se cortan en secciones en forma de U y se unen entre sí para alcanzar una gran longitud. La saca de madera con deslizaderos puede plantear problemas de seguridad; por ello, es necesario colocar indicaciones o señaleros al final del deslizadero para advertir a los vehículos que circulan del posible peligro.

 

Un método común de saca en algunas zonas de los trópicos consiste en utilizar camiones ligeros con cabrestantes mecánicos para cargar en el mismo lugar de la corta las trozas que se van a transportar. Para que el vehículo pueda llegar hasta los árboles se desbroza, generalmente a mano, un camino de saca de escasa pendiente. Las trozas se cargan en el camión mediante el cabrestante y el camión se dirige a continuación al siguiente lugar de corta. Este proceso se repite hasta que el vehículo está totalmente cargado, momento en que el camión se dirige directamente hacia el destino final o a un cargadero donde se acumulan las trozas que luego serán transportadas con camiones pesados. Si se dan las condiciones adecuadas, por lo que respecta al suelo y al terreno, la extracción con cabrestante montado sobre camión puede ser un sistema de bajo impacto. La alteración del suelo y el daño a los árboles residuales son menores que los que causan, por ejemplo, los tractores de orugas. Sin embargo, este sistema no es adecuado para las zonas pantanosas y los terrenos de muy fuerte pendiente.

 

En las zonas donde los bosques se inundan estacionalmente, como en algunas partes de la cuenca amazónica, o están situados en zonas de marismas o manglares, la extracción de la madera puede realizarse a través del agua. La corta se realiza normalmente durante la estación seca o con marea baja y luego las trozas se deslizan por flotación al elevarse el nivel de agua. Con este sistema la pérdida de madera puede ser muy importante, por lo que es necesario ejercer un cuidadoso control para no perder gran parte de los recursos. La corta de las maderas densas debe realizarse con mucha antelación para que las trozas se sequen y floten mejor. En las zonas de marismas puede ser necesario matar los árboles antes de la corta, generalmente mediante anillado, y dejarlos secar durante un tiempo antes de proceder a su corta y extracción. Para impedir que se hundan, a veces hay que atar los troncos especialmente densos en armadías formadas por troncos más voluminosos. En cuanto a los efectos perjudiciales para el medio ambiente de estos sistemas de saca hay que mencionar los relacionados con la corta y con la posible acumulación de corteza, la dispersión de residuos en las márgenes de los ríos y de restos de la corta en los cursos de agua. Cuando existe un flujo de mareas o la corriente de los cursos de agua es rápida esa acumulación no plantea problemas. En los arroyos en los que la velocidad del caudal es lenta la pudrición de la corteza y de los restos de madera absorbe oxígeno del agua, lo cual puede ser negativo para la vida acuática. Más atención merecen, tal vez, los problemas ambientales derivados de la importante actividad de corta de árboles no comerciales para utilizados como flotadores en las armadías. Se ha estimado que con este fin se tala un árbol por cada árbol comercial aprovechado. También se produce una degradación del suelo en las márgenes de los ríos cuando se deslizan o se hacen rodar las trozas hasta los arroyos.


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